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Estamos acostumbrados a escuchar sobre mil tipos de dietas distintas, todas ellas prometiendo ser la más fácil, la más efectiva y la mejor para el objetivo del que se trate pero, si bien el foco suele estar en la pérdida de peso, no es tan común hablar de la dieta para subir de peso voluntaria.

¿Por qué subir de peso?

Existen muchos contextos posibles en el que una persona puede desear o necesitar llevar a cabo una dieta para subir de peso: debido a una pérdida de peso anterior (voluntaria o involuntaria) por periodos de estrés, ansiedad, toma de alguna medicación. También como consecuencia de enfermedades como algunas patologías digestivas, autoinmunes, cáncer, hipertiroidismo, infecciones u otras patologías que causen estrés celular y energético. Debido a déficits nutricionales, cambios o trastornos en la conducta alimentaria, cambio de alimentación sin un buen ajuste nutricional (por ejemplo, empezar una dieta vegetariana sin saber cómo sustituir los alimentos de origen animal), o puede ser para ganar comodidad, revertir la falta de energía, tratar desajustes hormonales, déficit energético debido al ejercicio…

Lo más importante, como en cualquier tipo de intervención dietética que nos planteemos, va a ser estructurar un plan nutricional que nos garantice un buen estado de salud, nos sea cómodo y lo más fácil posible de seguir. Recuerda que es importante sentirse identificado con la alimentación que se lleva a cabo y esta tiene que estar, en la medida de lo posible, lo más adaptada al contexto de cada uno.

¿Cómo seguir una dieta para subir de peso? Aquí van las claves:

Aunque sería necesario individualizar cada caso, conocer el estado de salud de la persona así como las preferencias, costumbres y horarios de la persona para poder plantear una dieta para subir peso, hoy os traigo unos consejos que pueden ser de ayuda para potenciar el aumento de peso de forma saludable:

Empezando por lo básico, es importante asegurar que estamos comiendo acorde a nuestras necesidades nutricionales. Según sea nuestro caso, puede ser que las sensaciones de hambre y saciedad estén alteradas y haya una tendencia a sentir saciedad precoz y/o comer menos cantidad de la que realmente necesitamos.

Si crees que tus porciones son algo pequeñas, trata de aumentarlas progresivamente para ir aportando cada vez más energía a tu cuerpo. Será importante saber qué alimentos nos conviene aumentar más de cantidad (lo puedes consultar en el siguiente consejo).

Dichas sensaciones de hambre y saciedad suelen ir adaptándose y puede ser necesario un “entrenamiento” hasta lograr una mejor regulación.

En el caso de sentirse muy llen@, podría ayudarte tomar alguna infusión para mejorar la digestión y/o estimular la síntesis de bilis o ácidos gástricos*(genciana, lúpulo, marrubio, manzanilla) o tomar algún suplemento* que facilite dicha digestión (por ejemplo unas enzimas digestivas o un suplemento colerético).

*Recomiendo supervisarlo con un especialista.